Hugo, un niño pequeño, juega cada día con su mascota, Tortuga, retratando en sus dibujos las aventuras imaginarias que comparte con ella. Un día, Tortuga no responde a su llamada. Ha fallecido. En un último intento por volver a jugar con ella, Hugo se zambulle una vez más en su mundo imaginario. Incapaz de alcanzarla, Hugo entiende que su amiga está demasiado lejos y debe dejarla ir. Con el paso del tiempo, comprende que, aunque su mascota haya partido, su recuerdo permanecerá vivo.